Las actitudes proactivas de Seguridad

LAS ACTITUDES PROACTIVAS DE SEGURIDAD

Por Sergio Racigh

Mantener el cuerpo sano con todas sus partes funcionando adecuadamente es una tarea que requiere esfuerzo. La práctica permanente de preceptos de prevención de accidentes, en cualquier ámbito, hace que se formen hábitos que desembocan en algo que llamamos “Seguridad Proactiva”.

Pero, ¿qué significa ser proactivos? Bueno, significa que decidimos responsabilizarnos y actuar con seguridad antes de que otra persona nos pida que lo hagamos. Significa que cuando se presente una situación que requiera corrección para evitar un daño nosotros actuamos sobre dicha situación.

La mejor forma de evitar que algo suceda es estar siempre alertas y para lograr esto es necesario que tanto el empleado como el empleador realicen seguridad proactiva. La implementación conjunta de la prevención y de la protección es la mejor defensa contra los accidentes. De hecho, hay muchas personas preocupadas por la seguridad que creen que la seguridad proactiva produce una mentalidad de “Cero Accidentes”.

Cuando todos los miembros de una Empresa, desde empleado a empleador, desarrollan esa mentalidad de “Cero Accidentes”, es posible legar al punto en que los accidentes dejan de suceder.

PREVENCION

Una cáscara de banana arrojada descuidadamente al piso, en lugar de hacerlo prudentemente a un basurero, creará un incidente. Este incidente genera un peligro.

  • Un incidente es cualquier desviación a las normas de seguridad establecidas;
  • Un peligro es un incidente al cual no se le ha aplicado las medidas de control adecuadas.

Esta situación tiene el potencial de hacer daño. Puede ser inmediato, o no. Cuando se produce el daño estamos en presencia de un accidente. La ocurrencia del daño implica que el incidente no se controló. La pregunta es: ¿se pudo evitar el accidente? Está claro que el incidente se generó a causa de la imprudencia y de la irresponsabilidad. Si las personas que pasaron por el lugar donde estaba la cascara se hubieran percatado de su existencia, y al hacerlo, la hubiesen levantado y tirado al cesto de residuos, se hubiera controlado el peligro y la ocurrencia del accidente.

Hay un precepto que usamos normalmente en Seguridad Industrial, atribuido a la Ley de Oportunidades, que dice que “cualquier individuo que enfrenta las circunstancias involucradas en un incidente y un peligro, y que tiene la oportunidad de intervenir, pero no lo hace, se convierte en responsable de cualquier daño que resulte”.

RESPONSABILIDAD

Parte de la responsabilidad de hacer que un lugar de trabajo esté libre de peligros es del empleador. La mayoría de los empleadores están preocupados por la seguridad y aceptan trabajar en pos de un lugar más seguro. Pero el empleado y cualquier otra persona que se encuentre en el lugar también tiene su cuota de responsabilidad.

La generación de procedimientos, instructivos, protocolos y cualquier norma interna destinada a prevenir accidente tiene como objetivo un alcance global de su contenido, y que todos y cada uno sean parte de la prevención de accidentes. Dan pautas. Establecen guías. Pero por si solos no harán que los accidentes dejen de ocurrir.

No debemos ver como “policías” a quienes controlan que las normas se cumplan. Debemos verlos como tutores que intentan hacer un hábito seguro de cada uno sobre cada contenido que se controla. Es responsabilidad de todos la prevención de accidentes laborales.

Si cualquiera de nosotros nota una barrera protectora fuera de lugar, un cable suelto, chispas, una herramienta sin protección, un conductor desaprensivo, la falta de mantenimiento preventivo de un vehículo y cuantas otras situaciones de peligro más, tenemos la responsabilidad de intervenir para tratar de controlar el incidente. Podemos ser nosotros los accidentados, un amigo, un familiar…

Para terminar, quiero mencionar un ejemplo de algo que todos vivimos a diario. Normalmente se cree que mucho de la Seguridad Industrial que se practica en un ámbito se desprende la formación técnica sobre los distintos temas de riesgo. El concepto es: “si aprendo las pautas técnicas, puedo evitar accidentes”. En parte es así, pero hay mucho de intuición.

Cuando una persona está conduciendo de manera desaprensiva, zigzagueando en el camino, percibimos que hay algo que no anda bien. Cuando pasamos al lado de una persona que está cortando una barra de metal o está soldando, instintivamente damos vuelta la mirada y protegemos nuestra vista. Si sentimos un ruido extraño en un puente grúa cuando se está moviendo, tratamos automáticamente de salir de abajo del mismo. Hay algo que nos indica que hay riesgos. Nuestro instinto nos indica la necesidad de protegernos. No hace falta que nos hayan dado un curso de seguridad vial, de proyección de partículas y protección de la vista, o de operación segura de puentes grúas y mantenimiento preventivo. Nos dimos cuenta del riesgo porque algo no estaba bien. Esas señales son las que debemos atender siempre.

Ayudémosnos. Cuidémosnos. Comprometámosnos. Estemos alertas. Haciéndolo vamos a protegernos nosotros y a quien tenemos a nuestro lado.